Vengo del supermercado, donde he recordado mis grandes dotes para la cocina. Por ello, hoy sorprendo con una receta ideal para compartir en cenas románticas, con amigos y si no tienes, solo.
Carpaccio
Para el que no lo sepa el carpaccio es una preparación en finas láminas de un alimento, presentado en crudo y aliñado con aceite de oliva; todo ello decorado con virutas de Parmigiano Reggiano. Por supuesto, la información la he sacado de la Wikipedia. Idiotas.
Como podéis observar en la foto, no estoy haciendo publicidad a nadie, es vuestra imaginación que os pervierte. Los ingredientes sí aparecen y son muy sencillos. Mi carpaccio será de buey, el más común es el de ternera, aunque también hay de atún, bacalao,... pero esos son demasiado fuertes para mi exquisito gusto.Utilizaremos unos 90 gramos de tapa de buey, disponibles en cualquier carnicería. El queso Parmigiano Reggiano se encuentra en todo frigorífico, junto al limón podrido; unos 20 gramos. También necesitaremos aceite de oliva, sal y una cuchara que quizá sea lo más difícil de encontrar.El 'carpaccio mantilla' como lo he denominado, es muy sencillo de preparar. En primer lugar distribuiremos la tapa de buey de forma proporcional en un plato llano de los de toda la vida. Así: 
El segundo paso, tal vez el más complicado consiste en echar la sal y acto seguido el queso troceado por encima de la tapa de buey. Cuidado en este punto porque aunque no lo parezca es un paso combinado. De esta forma:

Por último y con la ayuda de la cuchara (si la encontraron) rocíen el carpaccio equitativamente. La medida es: ni mucho ni poco. Observen:

Pues bien, este es el resultado final del 'carpaccio mantilla'. Quizá la primera vez no les salga como en la foto, pero con el tiempo irán adquiriendo práctica. La presentación como siempre importantísima, ya lo saben. Lávense las manos y no se toquen, viciosillos.
Casi lo olvido, si no encuentran cualquiera de los ingredientes que he mencionado, no se preocupen. El carpaccio lo pueden encontrar también de esta forma:
Yo así lo compro. Les aseguro que es más sencillo que encontrar los ingredientes.
Lo que sí les aconsejo en el caso de que la cena sea romántica es que escondan la caja después de la preparación del carpaccio. Pueden añadir unas velas a la mesa y no mencionar bajo ninguna circunstancia que la carne es cruda.
Si además eres avaro, puedes reemplazar el parmigiano reggiano por el "grana padano",( una imitación pálida pero que es dos veces más barato) Basta con dejar el embalaje del antiguo parmiggiano reggiano sobre la mesa para que los invitados no sospechan nada.;-) (Julie)
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