sábado, 17 de noviembre de 2007

La temida rutina

He vuelto, sí, un día después. Hoy voy a hablar sobre la rutina, ese hábito adquirido que tanto me jode y en el que siempre acabas cayendo. Yo no tengo ninguna forma para remediarlo. Intento aprovechar las vacaciones para hacer cosas que habitualmente no hago, como viajar o intentar engañar a alguna; aunque supongo que es lo normal.
En días laborales, busco no hacer todo mecánicamente. Por ejemplo, un día me levanto, me ducho, desayuno y voy a clase (soy estudiante). Al día siguiente intento cambiar el hábito; desayuno, me ducho y luego me levanto, es decir, me he quedado dormido y no voy a clase.
Intento entrar poco porque coger apuntes es de lo más rutinario, pero también es un arma de doble filo, porque fotocopiar los apuntes también se puede convertir en rutina y, además no es gratis. Siempre hay que buscar el equilibrio entre 'coger apuntes-fotocopiarlos-robarlos'. Es dinámico.
No tengo novia porque los noviazgos son rutinarios ¬¬. No trabajo, os podéis imaginar el porqué. En este punto, hay que buscar otro equilibrio para conseguir dinero entre 'pedir-mendigar-robar'.
Por las tardes, echo la siesta, eso es sagrado; intento variar el número de pajas entre 0, 1 y 34. Y, por último, me acuesto a diferentes horas en la noche.

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