domingo, 27 de abril de 2008

Plan alternativo


El sábado surgió uno de esos planes alternativos que nos da por hacer muy de vez en cuando. Consistía en hacer una ruta por el monte e ir a un refugio, donde comeríamos, cenaríamos, dormiríamos,... vida sana.

Pues bien, el plan llamó la atención desde el primer momento y se llevó a cabo. Claro, lo que no sabíamos es lo que nos esperaba: desnivel del 15% y subiendo, 27º a la sombra, mouxos, coruxas, sapos e bruxas...


También tengo que decir que la ruta era de hora y media, no somos héroes. Pero tuvimos nuestra recompensa al llegar. El refugio estaba en perfectas condiciones, leña a espuertas, buen paisaje, buenos petas. Lo único, no divisábamos la fuente.


Allí había un lugareño. Viejete el hombre, con dos nietos y otra chiquilla. Nos hizo unas brasas para comer en un minuto, sin exagerar. Y nos explicó cómo llegar hasta el agua:




-Oiga, ¿no sabrá dónde hay agua, verdad?


-Sí hombre; cruzas el collado, subes por la cañada, blincas la montaña y en el único acebo que te encuentras, allí está el agua.


-Y eso que son, ¿más o menos veinte minutos?


-En veinte minutos yo subo, bajo y todavía me sobra tiempo.


(risas)


-Vale, muchas gracias por todo.


-De nada chicos, hasta luego.


-Adiós.




Valiente hijo de puta. Alrededor de un millar de acebos en la cañada, ninguno que destacase. Hora y media para coger agua; un agua bruceloso. Con sabor a cabra y tierra entre los dientes.




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