domingo, 3 de febrero de 2008

¿Por qué no?

¿Por qué cada vez que miramos el techo abrimos la boca?
¿Por qué pagas más por el pan de molde sin bordes?
¿Por qué cada vez que te tiras un pedo en la cama, metes la cabeza debajo de las sábanas para olerlo? ¿Huele bien?
¿Por qué cuando te suenas los mocos miras lo que has dejado en el pañuelo?

¿Y por qué el Racing está en semifinales de la Copa? Por huevos.


lunes, 28 de enero de 2008

Óleo de una mujer con sombrero

Cierto día mi madre durante una acalorada discusión, me gritó: ... ya sabes tú muy bien dónde apuntar... Todo ello en un contexto no sexual, se refería más bien a mi papel en el mundo, como si conociese mis aspiraciones en la vida y, ella me lo echaba en cara, pues no soltaba prenda.
Pero no mamá, no sé dónde apunto. Ni lo sé, ni lo he sabido. Pues si lo supiera probablemente estaría muerto, porque mis aspiraciones en sueños van más allá de lo humanamente posible. Así que por una vez mi madre se equivocó, y eso me asustó en su momento y me asusta cada vez que me acuerdo de aquellas palabras que parecían precisas e insultantes, pero que solo me dan miedo y asco.
Ahora mismo estoy escuchando a uno de esos cantautores que en momentos difíciles te dejan por los suelos, piensas: ¿Cómo puedo estar jodido? ¿Y él? En fin... siempre se dijo que cualquier persona se cree que su problema es el más grave del mundo.
El autor en cuestión es Silvio Rodríguez; últimamente no paro de escuchar 'Óleo de una mujer con sombrero'. Dice algo así como... se ha perdido mi forma de amar. Por alguna razón me siento identificado con esa frase.

martes, 22 de enero de 2008

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miércoles, 9 de enero de 2008

La vacía pena

Hace unos días la constancia dio paso a la vagancia en mi blog. Algo así como mi vida, aunque yo lo achaco al síndrome postvacacional. Estoy vago, muy vago; he entrado cojeando en el año 2008, año de rimas varias. Pero estoy feliz y hacía tiempo que no lo estaba.
Creo que ahora comprendo un poco más a las mujeres, un pequeño escalón de una gran escalera que no creo que llegue a culminar en mi vida. Algo es algo. He cambiado.
No sé por dónde empezar a poner excusas por las que no contaros mis vacaciones íntegras, porque todo llegaría al mismo puerto: no me apetece. Estoy vago, lo he dicho.
Estuve en Madrid. Todo allí son buenos recuerdos de pocos días, pero intensos. No fue sino confirmar lo que ya sabía, la grandeza de la vida errante a veces te sorprende con personas de las que no abundan, y eso es lo que fui a buscar, a recoger. Y volví triste, la vacía pena del viajero. Pero feliz.
Creo que en parte, el hecho de mi cojera tras el 1 de enero se debe a ese viaje. A veces se me olvida que hay vida más allá de Santander, y vaya vida. De momento, me voy a dar una semana de rehabilitación, para volver con fuerza. Febrero asoma el hocico.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Tradiciones varias

Continuando con aquello, el viernes fue la Champanada y la debacle de mi cuerpo. Fue beber una cerveza y sentirme 'yonki', sentirme observado. Pero no le di importancia.
El día era cojonudo, como pocos se recuerdan. Y el pedo, de sol a sol, como siempre. Muchas bromas sobre el Cabildo de arriba, sin ofender por supuesto. También versiones del al vent de Raimon, bastante cómicas si cabe.
Niños y niñas vomitando, ventas de papeletas,... cosa diaria. Yo lo dejé ahí, esa noche no pude salir. Mi reloj se paró a las 21:30 y lo miré unas diecisiete veces sin darme cuenta de que se había gastado la pila. Me fui a la 1 y el coma me duró hasta el día de Nochebuena.
Fue un día completo y de buenos recuerdos para un futuro incierto. Peña Herbosa por la mañana y la clásica cena por la noche que se junta prácticamente con la comida de Navidad.
Esa mañana la recordaré en blanco, no por la nieve sino por los blancos de solera, que llovían por doquier. Mucha gente, petardos y maduritas cachondas. Ya por la noche en la cena, conversaciones (discusiones) políticas. Nadie se escucha pero todo el mundo habla. Liberas estrés.
Tengo un tío al que nunca se toma en consideración pero la verdad es que no me extraña después de que en una frase soltó la palabra 'transfúgas', así con tilde en la u, y no solo eso, sino que la repitió unas cinco veces. Un clásico es también el tema de mi parentesco con el 'Che Guevara'. Sí, puede sonar extraño pero no es broma.
El caso es que la madre de Ernesto Guevara de la Serna, Celia de la Serna podría ser prima carnal de mi bisabuela paterna, pero en mi familia, en general de derechas, nadie quiere investigarlo y mi padre es demasiado vago. A mi me pica la curiosidad.

sábado, 22 de diciembre de 2007

El calentamiento invernal

Después de una semana encerrado a cal y canto por mi pequeño brote agorafóbico, he salido. Lo he hecho sin parar un segundo y las consecuencias son evidentes. Hoy martes quiero morirme, pero en el buen sentido, sin sufrir.
Todo empezó la tarde del miércoles 19 de este mes por supuesto, cuando quedé con el Alemán para hacer unas compras (se viste de mujer de vez en cuando); fue en plena calle cuando me comentó que por alguna extraña razón se había quedado encerrado en su propio baño unas dos horas y que tuvo que llamar al cerrajero, ese buen hombre que llega, abre y cobra. Os dejo unos segundos para que os riáis del pobre Alemán. Además a esto hay que añadir que el baño no tenía pestillo, lo cual agrava la tristeza.
Este tema de conversación animó lo que a la postre sería una noche improvisada y realmente graciosa con los fieles compañeros del jueves (o miércoles): el Alemán y el Marrano. Los 'erasmus' se despedían por vacaciones y nosotros nos sumamos a su fiesta como buenos acoplados. Recuerdo que dejamos el pabellón nacional muy alto, y ese ego italiano incomprensiblemente venido a más que gastan tantos 'spaguettis', quedó por lo suelos, de lo cual me alegro. Y así fueron pasando las horas en la madrugada, hablando francés e incluso alemán, cuando me desperté en casa de mi abuela, acordándome de más bien poco.
Ya era jueves. Hacía muy bueno, parecía un día de primavera o de verano. El panadero sonreía a sus clientes, el cartero cantaba alegre y los obreros, me cago en los putos obreros como me jodieron a partir de las 8 de la mañana, con lo poco que llevaba yo disfrutando de la cama.
Tuve que evacuar rápidamente aquel infierno de ruidos, para ir a mi verdadera casa, la que piso tan poco. Al llegar, K.O. técnico y al sobre.
Desperté sobre las seis por una llamada que me decía: hoy tienes cena de clase; no puedes fallar. Así que fui y no me arrepentí.
Me encantan este tipo de quedadas de las que ya hablé una vez, cuando te sueltas con la gente que en clase ni saludas. Además siempre se dijo que en Derecho hay buenas mujeres, lo confirmo.
En mitad de la cena nos enteramos que también hay gente sonámbula que se levanta a ver la página web de la facultad en plena noche. También jugamos el clásico 'yo nunca he...' y los comensales allí presentes bebían mucho (¬¬).
Me he cansado de escribir así de repente. En el próximo capítulo os contaré lo que ocurrió en la Nochevieja y la previa de mi viaje relámpago a Madrid. Buenas noches.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Queridos Reyes Magos:

¡Ay caramba, carambita, carambola! Resulta que mis vecinos tenían un perro. Se llamaba Zar, pero era negro como el tizón. Era un auténtico vigilante pues ladraba a todos los desconocidos. Por la noche nadie se acercaba a mi barrio.
Lamentablemente ya no está. No ha muerto, lo que ocurre es que mis vecinos se han mudado después de unos trece años compartiendo pared. Una lástima.
Nunca tuvimos ningún problema con ellos, eran cautos y reservados en su justa medida. Además el padre me atendía siempre que llegaba lesionado a casa, es médico. La madre un 'trozo de pan'. El matrimonio tenía tres hijos, el mediano de mi edad. Todos fuimos grandes amigos en la infancia, aunque poco a poco se fueron perdiendo las costumbres.
Ahora solo queda esperar a ver quién viene. Igual mi regalo estas navidades es una chica de mi edad, simpática, guapa y con ganas de mantener relaciones sexuales sin compromiso. No fuera malo...